La decisión más importante y difícil de mi vida

¿Cómo empezar a escribir cuando quieres decir tanto?

Lo mejor en estos casos es empezar por el principio…

Realmente todo empieza cuando nacemos, sí es cierto, el lugar de tu nacimiento condiciona por completo tu vida. Es cuestión de suerte supongo, porque nadie elige dónde quiere nacer.

Yo tuve mucha suerte de nacer en una fantástica ciudad, en un país increíble y con una familia inmejorable.

Siempre he sido una persona muy responsable y trabajadora, aunque un poco loquita como ya muchos sabéis, pero qué sería de nuestra vida sin esos momentos de locura…

He seguido todos los pasos que la sociedad “establece” para ser feliz.

Fui al colegio, estudié una carrera y a las dos semanas de acabar mis estudios, empecé a trabajar en un banco, un gran banco.

(Jo si que empiezo pronto a llorar…)

Conocí a un chico maravilloso, me casé y me quedé estancada en el siguiente paso, el de tener hijos…

No sé muy bien por qué seguí todos estos pasos establecidos, porque realmente nadie me lo dijo. Además, yo no soy nunca de seguir las reglas, más bien soy de hacerlo todo a mi manera… con mucha cabezonería además 😉

Pero digamos que el mundo en el que vivimos te arrastra y te lleva a seguir los mismos pasos que el resto de la gente.

No entiendo quién ha inventado que todo sea así. Porque yo lo montaría de otra manera.

Tuve que elegir la carrera que quería estudiar y a lo que me quería dedicar el resto de mi vida, a los 17 años. No creo que con 17 años tengamos claro lo que queremos ser y en el colegio nadie nos enseña cómo afrontar los obstáculos con los que nos vamos a encontrar.

No me arrepiento de nada de lo que he hecho a lo largo de estos 34 años, para nada. Y volvería hacer una y mil veces todo lo que he hecho en esta vida.

Tuve una infancia realmente feliz y guardo un muy buen recuerdo de mi colegio, mis profesores y compañeros. Por no hablar de mi época universitaria, que fue una de las mejores épocas de mi vida.

Volvería a elegir la misma ciudad, el mismo colegio, la misma carrera. Volvería a elegir los mismos amigos y los mismos novios que he tenido.

Volvería a hacer las mismas cosas, a tomar las mismas decisiones y a cometer los mismos errores.

Porque mi vida, con sus cosas buenas y malas, ha sido realmente increíble.

Pero llegó un punto en que a pesar de tenerlo todo, no era feliz.

Eso no quiere decir que llevando una vida normal no seas feliz.

Quiero que quede claro que aquí no estoy criticando ningún estilo de vida. Simplemente estoy hablando de mí, de mi experiencia. Eso no significa que yo sea mejor o peor que el resto, cada uno tiene que ser feliz a su manera y sobre todo respetando el resto de personas que vivan su vida como quieran.

¿Y si tenía todo en la vida por qué no era feliz?

El problema era mío, que no encajaba en el sistema. Y el primer problema que tenía era mi trabajo.

Empecé mi vida laboral con ganas. Acabé la carrera y a las dos semanas estaba trabajando en un gran banco, realmente lo que todo el mundo quiere cuando acaba sus estudios.

En menos de dos años me ascendieron y pasé a ejercer la función de Subdirectora.

Pero con los años me di cuenta que el trabajo no me gustaba lo más mínimo.

Si a eso le añades que con 26 años sufrí un episodio de “Mooving”, acoso por parte del jefe de la oficina.

No podéis imaginar lo mal que se pasa, sobre todo porque tardas en darte cuenta, ya que esa persona consigue ningunearte y hacer que pienses que no vales para nada, cuando el que realmente no vale es él, que tiene que utilizar esas sucias estrategias para mantener su puesto.

A todas esas personas que os veáis en una situación así, no lo permitáis y haced algo, porque podemos a ayudar a que esto no vuelva a suceder.

Después de este duro episodio, mi situación pasó de no gustarme mi trabajo, a odiarlo completamente.

Podéis pensar… te quejas de vicio, todos los trabajos tienen sus cosas malas. No voy a entrar a hablar de las cosas que no me gustaban de este trabajo, porque puedo escribir un libro y no quiero aburriros.

Lo único que sé, es que me levantaba cada mañana con angustia y pensando que si era esto lo que me esperaba el resto de mi vida, no sabía si quería continuar.

Además, durante mi vida laboral me he dado cuenta que no quiero formar parte de este sistema. Sonará a locura, pero de verdad que no quiero formar parte de él.

Fue cuando decidí hace un par de años que quería vender mi piso y comprar una casa en el campo para estar tranquila, tener mi huerto y vivir conectada con la naturaleza.

Lamentablemente cuando acabas los estudios y te enfrentas a la vida real es cuando te das cuenta de la maldad que hay en la sociedad.

Todo el mundo mira por su propio interés, no le importa pisotear al resto y lo que más me molesta de todo, es que se pasan el día hablando de los demás como si no tuvieran otra cosa que hacer.

Seré muy hippie, no lo sé, pero es que yo soy totalmente diferente y no me gustan este tipo de comportamientos. Siempre he sido una persona muy trabajadora y responsable pero sobre todo compañera y amiga.

Nunca jamás he tenido que pisotear a nadie para conseguir mis objetivos, porque siempre lo he hecho con mi esfuerzo.

No me gusta fijarme en los demás y mucho menos perder tiempo con críticas y envidias.

Por eso decidí crearme mi propio mundo, donde ser feliz y solo tener cerca a las personas que realmente me aportan, porque de verdad hay mucha gente tóxica que no necesito.

No penséis que voy a estar sola… para nada!! Afortunadamente tengo muchos amigos que merecen la pena y me quieren, además, de una familia increíble.

No necesito nada más!

Tardé más de dos años en cumplir mi sueño. Vendimos el piso en diciembre de 2017 y compramos una casa cerca de la ciudad, pero en un entorno muy campestre y rodeado de naturaleza.

Ahora mismo estamos reformándola y dejándola a nuestro gusto. No sabéis las ganas que tengo de comenzar esta nueva etapa de mi vida.

Podéis seguir todo el proceso en nuestra cuenta de Instagram MyGypsyTribe, donde vamos a enseñaros nuestra casita y nuestra nueva forma de vida.

No es fácil cumplir sueños, pero cuando lo logras te das cuenta que todo el esfuerzo ha merecido la pena.

Después de cumplir el sueño de tener nuestra casita, algo fallaba en mi mundo, porque como os he dicho mi trabajo me tenía totalmente amargada y cada vez que pasaba el tiempo iba a peor.

El año pasado fue un año muy duro para mí, como ya os conté en el post del Balance de 2017.

Cerramos nuestra oficina y tuve que comenzar en otra, cambios que tenemos que afrontar porque son cosas que pasan y tenemos que saber llevarlas.

Pero yo ya no era la misma y las cosas me afectaban mucho más.

Siempre he intentado ver la parte buena del trabajo. Me resignaba y pensaba que era lo que tenía que hacer para vivir y sobre todo me intentaba convencer a mi misma de que tenía que hacerlo porque así me podía ir de viaje.

Al principio funcionaba porque planeaba mis vacaciones con mil viajes y escapadas. Iba a trabajar cada día pensando en el siguiente viaje para sacar fuerzas.

Pero llegó un punto que ni los viajes conseguían consolarme.

Fue en India cuando algo cambió dentro de mí y empecé a ver que otra vida era posible, digamos que fue donde empezó todo, por ello le guardo un cariño especial a ese viaje, nunca volví a ser la misma.

Consejos para viajar a la India

En el viaje de África fue cuando lo vi todo claro.

Me fui de viaje muy agobiada, porque cerrar una oficina es de todo menos agradable, por no hablar del nivel de estrés que tuve en esos momentos.

El viaje lo disfruté al máximo pero dentro siempre sentía el miedo a la vuelta. Estaba claro que tenía que volver a la realidad, una realidad que no me gustaba, le tenía verdadero pánico.

Cuando llegamos a Zanzibar me di cuenta que tenía que hacer algo con mi vida.

La vuelta a la nueva oficina fue mucho más dura de lo que jamás habría podido imaginar. Llegué con una gran sonrisa y filosofía Hakuna Matata, pero me duró 10 segundos más o menos, lo que tardé en cruzar la puerta por la mañana.

No os podéis imaginar el mes de de agosto que viví, continuamente llorando en el baño. No puedo evitar recordarlo y volver a llorar, ahora ya en mi casa.

Decidí que no podía seguir así. Como teníamos noticias de que iba a haber un Ere y podríamos negociar nuestra salida de la empresa, pensé que ese podría ser el mejor momento para irme y comenzar una vida nueva.

Pero el Ere nunca llegaba y yo cada día estaba peor.

No dormía por las noches, en la oficina constantemente tenía que irme al baño a llorar, por las mañanas sentía angustia al abrir la puerta, los domingos me pasaba la tarde llorando y haciendo fuerza para que el día nunca acabara y no llegara el lunes…

Os aseguro que lo pasé realmente mal.

La compra de la casa en diciembre fue un impulso que me ayudó mucho a pensar que estaba más cerca de conseguir mi sueño y comencé 2018 con muchas ganas de cambiar mi vida.

Cotswolds en 4 días

Pero cuando piensas que ya no puedes caer más, te sorprendes de lo que puede empeorar la situación.

En febrero tuve una crisis de ansiedad y estuve todo el fin de semana vomitando. El domingo por la tarde volví a sufrir otra fuerte crisis de ansiedad y tuve que ir al médico.

Me dieron la baja y me indicaron que necesitaba reposo y tranquilidad en casa.

¿Yo de baja? ¿Cómo había llegado a esta situación?

Lo peor de todo es que a pesar de no ir a trabajar, yo me encontraba cada vez peor. Encima no lo entendía, si mi problema era el trabajo y no estaba yendo a trabajar por qué no estaba bien.

Entré en un bucle del que no podía salir…

Tenía miedo a tener que volver a la oficina, le cogí verdadero pánico y no podía imaginarme volver a entrar allí.

Me daba miedo también pensar en qué iba a hacer sin trabajo, qué sería de mi, si desde los 22 años estaba trabajando allí y no sabía hacer otra cosa.

Además, por si fuera poco, me culpaba a mi misma por estar mal, por haber abandonado a mis compañeras con todo el trabajo que teníamos, por tener todo en la vida y no ser feliz y sobre todo por no tener ganas ni de levantarme por las mañanas.

Estuve varios meses en pijama, me duchaba solo de vez en cuando porque no salía de casa, no me apetecía ver a nadie ni hablar con nadie, no cogía el teléfono y me limitaba a ir de la cama al sofá en pijama.

Como mucho me ponía una chaqueta para bajar a Panaria a comprarme dos donuts de chocolate. Me sentaba en el sofá y me ponía a ver la tele.

Lo bueno fue cuando descubrí en Netflix la telenovela “Pasión de Gavilanes”, era lo único que me relajaba.

Pero cuando acabé todas los capítulos, y no eran pocos, comenzó otra depresión, porque echaba de menos a Franco Reyes 😉

Además, perdí tres viajes que tenía programados.

De verdad que no soy capaz de expresar con palabras lo mal que lo pasé esos meses. Ahora mismo no puedo parar de llorar como una tonta recordando todo lo que sufrí.

Lo más duro de todo es verte así, verte convertida en algo que no eres. Es realmente duro.

Me di cuenta que tenía que hacer algo porque no podía seguir así. Y es cuando decidí visitar una psicóloga.

La verdad que me hizo mucho bien y es algo que recomiendo a todo el mundo que pase por un momento complicado.

No debemos culparnos por estar mal, es algo que no elegimos y tenemos que darnos tiempo para superarlo.

La psicóloga me hizo entender que todos los años que había sufrido ansiedad, habían desembocado en una depresión y me ayudó a asimilarlo y sobre todo a intentar superarlo.

No saber que va a ser de tu vida es algo realmente desesperante.

Pero después de tanta angustia, de tantas noches en vela, tantos días enteros llorando en el sofá… de repente en menos de tres días todo se solucionó y acabé con todo lo que me estaba provocando ese dolor.

Siiiiii!! Dejé mi trabajo!!!

Cómo planificamos nuestros viajes por libre

El único trabajo que he tenido en mi vida. Un trabajo en una gran empresa, con una gran estabilidad y muy buen sueldo.

Pero un trabajo que me estaba consumiendo como persona.

Puede parecer una locura y mucha gente pensará que es una decisión irresponsable. Pero es la mejor decisión que podía haber tomado y ojalá lo hubiera hecho antes.

Me quité un gran peso de encima pero si os soy sincera no me encuentro del todo bien y me da rabia porque pensaba que iba a ser una explosión de felicidad.

¿Sabéis cuántas veces había fantaseado con el día que mandara todo a la mierda? (Día que ni yo misma pensaba que llegaría, porque es algo que piensas que jamás serás capaz de hacer)

Siempre soñábamos con hacer algo así… Va por ti Cris 😉

Pues no se pareció en nada a lo que había imaginado.

Todo el mundo me dice que soy muy valiente. Pero yo no lo veo así.

No lo veo así, porque estoy realmente acojonada y muerta de miedo. He tardado 12 años en tomar la decisión, me ha costado mucho.

Si me dicen hace un año que al final lo lograría, ni me lo creería, porque siempre había pensado en irme pero por dentro pensaba que iba a ser incapaz de hacerlo.

Pero al final lo he hecho y no puedo estar más contenta con la decisión y el futuro que me espera siendo dueña de mi vida, sin depender del sistema.

Mi cabeza me da vueltas…

Construir una casa desde cero, hacerla a tu gusto y con un presupuesto determinado, es muy divertido pero realmente agotador. Ya llevamos muchos meses y empiezo a notar que se me agota la paciencia y solo tengo ganas de instalarme ya y comenzar mi nueva etapa. Y más cuando tengo todos mis muebles, ropa y pertenencias en un sótano desde diciembre del año pasado.

A eso le añadimos el cambio de vida y todas las gestiones que tienes que hacer. Ir al paro, cambiar las cuentas, la hipoteca…

Tengo menos tiempo ahora que antes, con eso lo digo todo.

Mi corazón me dice que todo va a salir bien pero mi mente está totalmente bloqueada.

Supongo que cambiar tu vida de arriba a abajo de la noche a la mañana, requiere un tiempo de adaptación y en ese época ando yo ahora mismo.

Pero quería escribir este post, porque sois muchos los que os habéis preocupado por mi y por mi ausencia estos meses. Me habéis escrito mensajes tan bonitos que me han emocionado mucho.

Tenía que explicaros que es lo que me había pasado, os lo debía y me apetecía mucho compartir con vosotros mi experiencia.

De momento os he contado la parte mala, porque aún no soy del todo yo. Pero si mi experiencia puede servir de ayuda a otras personas que se sientan como yo, pues me alegra haber contado mi historia.

Este es el primer post sobre el tema, pero quiero escribir otro dentro de unas semanas o meses, cuando esté todo más tranquilo, cuando haya acabado todas las gestiones y vuelva a ser yo.

Cuando nos instalemos en nuestro nuevo hogar y saboreemos la nueva vida que tanto nos ha costado conseguir.

Porque los sueños son increíbles pero cuestan mucho, os lo aseguro.

Y os preguntaréis que voy a hacer a partir de ahora…

Pues tengo muchas ideas y sueños que me gustaría cumplir, pero primero quiero superar este momento porque ha sido realmente duro y hasta que no cierre este capitulo de mi vida, no tengo fuerzas para empezar el siguiente.

Lo único que sé, es que voy a poner toda mi alma en cada paso que dé para cumplir mis sueños.

Es duro, difícil y cuesta mucho, pero estoy decidida y voy a intentar conseguirlo.

Siento el desorden y tostón de post.

No he pensado nada, simplemente me he sentado a escribir lo que llevaba dentro y prometo escribir un post muy chulo donde contaros cómo ha ido todo y todos los sueños y proyectos que tengo entre manos.

De momento ya me he desahogado y os he contado el por qué de mi ausencia estos meses.

No pido que todo el mundo me comprenda, porque soy consciente que soy una persona rara, aunque a mi me gusta más llamarme especial 😉

Podéis sentiros identificados conmigo o por lo contrario pensar que lo he hecho es totalmente irresponsable. Entiendo que cada uno tenga una opinión.

Pero lo único que pido es respeto, porque he atravesado el peor momento de mi vida y con este post no intento decir que lo que yo he hecho es lo mejor o la vida que quiero llevar es la mejor.

Simplemente os cuento mi experiencia con total sinceridad y esperando que pueda servir de ayuda a personas que se encuentren en mi situación.

Como he dicho soy consciente de que habrá gente que entienda mi decisión y gente que no. Hay gente que es feliz con la vida que lleva y es normal, pero yo no lo era y he tenido que hacer algo para remediarlo.

Lo importante es que seamos felices, da igual el estilo de vida que nos guste. Y si hay algo que nos hace sufrir que intentemos cambiarlo.

Las únicas personas por las que sufría, era por mis abuelos, tan orgullosos que estaban ellos de su nieta mayor. Tenía miedo que no entendieran mi decisión y sobre todo que sufrieran pensando que no tenía trabajo.

Pensé en no contárselo y que siguieran pensando que mi vida seguía igual. Pero ya sabéis que a la gente le encanta hablar y ha sido imposible ocultarlo.

De verdad no entiendo cuánta gente aburrida hay en el mundo. A mi se me ocurren muchas cosas en las que podrían invertir su tiempo… en fin.

El caso es que al final tuve que contárselo y no me pudo gustar más su reacción, que es lo que realmente me importa.

Mi abuela me dijo.. ” Nosotros confiamos en todo lo que tu hagas”

La conversación que cambió mi vida

Y vuelvo a llorar… llevo todo el post llorando…

Como ya os he dicho, escribiré un segundo post con mis reflexiones y consejos, pero eso será cuando haya pasado un poco el tiempo y lo vea todo con perspectiva porque ahora mismo siento que estoy en otra dimensión y ni me creo todo lo que está pasando, ni mucho menos que haya sido capaz de tomar esta decisión.

Lo que si que puedo decir que me está ayudando, es recordar buenos momentos de mi vida y etapas donde fui muy feliz.

Me hace sentirme bien, pensar que la vida son fases y que pronto volveré a ser yo misma. Me lo estoy tomando como un nuevo comienzo, solo necesito que las piezas del puzzle vuelvan a encajar.

Por eso, para empezar esta nueva vida hemos decidido volver a dos lugares donde fuimos felices.

Mañana volamos a Roma, el primer viaje que hicimos juntos. Y en junio nos vamos a las Islas Griegas, nuestro primer viaje de verano.

Dos destinos a los que le tenemos un cariño especial. Me hace mucha ilusión vivir de nuevo estos viajes y disfrutar mucho.

Quiero dar las gracias a mi familia y amigos que han estado a mi lado en estos meses tan complicados para mi y sobre todo a Andrés que ha vivido junto a mi toda esta etapa, ha sufrido como yo o incluso más, me ha ayudado y me ha apoyado en todas las decisiones que he tomado.

La vida es muy fácil cuando todo va bien, pero cuando no va bien es cuando sientes quién está a tu lado.

Cotswolds en cuatro días

Espero pronto volver a ser yo y poder contaros todo desde otra perspectiva junto a los sueños y proyectos que rondan mi cabecita loca.

Gracias a todos por vuestros bonitas palabras y mensajes y sobre todo por decirme una y otra vez que teníais muchas ganas de que volviera.

Prometo volver pronto y aviso que cuando vuelva lo haré con mucha fuerza.

Mil gracias de corazón.

Antes de despedirme quiero compartir las palabras que me dedicó mi profe cuando acabé el colegio y que he leído varias veces en los malos momentos para coger fuerzas.

“María José:

No sé si finalmente te convertirás en economista, empresaria o estrella del rock. De lo que no me cabe la menor duda es de que triunfarás, porque el éxito se alía con quienes no alardean de él. Con quienes, sin necesidad de pisotear a nadie, están llamados a ser seres destacados.

Dosifica bien tu talento y a por ellos”

Sigo llorando…

¿Todavía estaré  a tiempo de ser una estrella del rock? 😉

Gracias de corazón.