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Mis pies descalzos en Myanmar

Mis pies descalzos en Myanmar

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Como ya viene siendo habitual, después de volver de un viaje siempre escribo una pequeña reflexión de lo que ha sido la aventura. Y hoy os relato la experiencia caminando con mis pies descalzos en Myanmar, el país de las pagodas, de tierra dorada y eterna sonrisa.

Escribí este post cuando volví del viaje y espero que os guste.

También escribí estas Navidades todos los posts de preparativos, ruta, hoteles y presupuestos. Así que en breve los comparto por si os puede servir de ayuda en vuestros viajes.



 



Mis pies descalzos en Myanmar

¿Os gusta andar descalzos? ¿Os gusta sentir la energía que emiten esos lugares tan mágicos?

Pues estáis en el lugar perfecto porque os vais a pasar la mayor parte del día andando descalzos y sintiendo la energía que emana de muchos de los increíbles lugares que podéis visitar en el país…

Aunque acabéis todos los días con los pies sucios 😉



Viajar con mi madre

Como ya os conté en el post Sobre mi madre, viajar con mi madre hace que el viaje sea mucho más especial.

Ella es positiva, alegre, incansable, atrevida y con un gran corazón. Por ello es la compañera perfecta para hacer este tipo de viajes.

En Myanmar nos hemos implicado con su gente, hemos conocido familias, compartido momentos, hablado con señas, recorrido el país en autobuses nocturnos, en moto y e bike, con la que nos quedamos tiradas. Hemos hecho un trekking de dos días con unos compañeros increíbles, hemos visto amaneceres y atardeceres impresionantes, templos, pagodas y millones de budas. Hemos recorrido el país descalzas, porque es lo que su tradición marca y nos hemos adaptado a la situación en todo momento.

Lo más importante de todo, hemos disfrutado el viaje sin límites como siempre hacemos, superando los obstáculos y viendo siempre el lado bueno de las cosas.

Lo mínimo que se puede hacer cuando la vida nos brinda la oportunidad de vivir esta gran experiencia.

Gracias mamá por acompañarme en esta aventura.



Un país por descubrir

Myanmar es uno de los países más desconocidos del Sudeste Asiático, todo ello por su reciente apertura al turismo, debido a la dictadura militar que hasta hace unos años reinaba en el país.

Esto lo convierte en un destino muy atractivo porque, a diferencia de otros países del Sudeste Asiático, Myanmar es un país todavía por descubrir y no está tan masificado como otros destinos.

Hasta hace pocos años no era posible tener internet o sacar dinero en cajeros. A día de hoy ya es posible, pero aún así sigue siendo un país donde no ha llegado el turismo de masas y donde se puede disfrutar e integrarse con sus amables y adorables habitantes.

Además es uno de los países más auténticos y tradicionales que he visitado hasta ahora, que te regala imágenes de costumbres que no han cambiado con el paso del tiempo, y donde encontramos la gente más auténtica y risueña que jamás habíamos conocido, la cual nos ha tratado como si fuéramos de su propia familia.



¿Ha llegado el turismo en masa?

Había leído que ya estaba muy masificado y que la gente ya no es lo que era…

Si bien es cierto que ya no eres el único turista que viaja por el país, evidentemente en un mundo tan globalizado y con tanto acceso a internet y facilidades para organizar viajes, es imposible que seas uno de los pocos turistas que visiten Myanmar.

Pero si es verdad que no está tan masificado y que se viaja tranquilamente por cualquier parte del país, incluso por los lugares más turísticos como lo pueden ser Bagan o el lago Inle. También es verdad que nosotras no viajamos en meses de temporada de alta, por ello nuestro viaje no estuvo marcado por la masificación de turistas.

Evidentemente, siempre nos hubiera gustado estar más solas pero todo el mundo tiene derecho a viajar claro 😉

Creo que es un viaje 100% recomendable y todavía estás a tiempo de visitar un país con cierta tranquilidad.



Magia en Myanmar

Es un viaje muy especial porque visitamos lugares mágicos que nos hacen volver a enamorarnos y sentir de nuevo la magia de viajar, eso que nos hace coger una mochila y recorrer miles de kilómetros saliendo de nuestra zona de confort para vivir miles de aventuras y experimentar infinidad de sentimientos. Si, en Myanmar volvimos a entender por qué amamos viajar.



Devoción en Yangon

La ciudad de Yangon suele ser nuestra primera toma de contacto, donde podemos acercarnos un poco a su gente y vivir de primera mano la increíble devoción religiosa de sus habitantes, sobre todo en la espectacular Shwedagon pagoda.



Vida rural en Hpa An

Recorrer Hpa An en moto a nuestro aire entre arrozales y montañas kársticas, fue una auténtica aventura donde pudimos vivir la zona más rural del país y acercarnos mucho más a sus habitantes que tanto nos ofrecieron.



Templos de Bagan

La extensa llanura verde de Bagan con el contraste de sus más de 2000 templos es un lugar mágico, donde convertirse en un auténtico explorador en busca de la pagoda perfecta para ver el amanecer o el atardecer.



Trekking de Kalaw al lago Inle

Otra de las grandes experiencias que vivimos en Myanmar fue el trekking de Kalaw al lago Inle, donde tuvimos la oportunidad de ver la vida en el campo, hablar con diferentes etnias, mezclarnos en sus mercados y dormir en un monasterio de monjes.

Fue una experiencia increíble.



Magia del lago Inle

Llegar al lago Inle, después del esfuerzo del trekking es una sensación indescriptible y una gran bocanada de aire fresco.

A pesar de que el lago Inle es un sitio muy turístico, basta con alejarse un poco de las rutas establecidas para disfrutar en un lugar que tiene una magia especial.



Capitales imperiales en Mandalay

Mandalay como ciudad no es muy interesante, pero si lo son las capitales imperiales que la rodean. El atardecer en el famoso puente de teca de Amarapura fue otro de los momentos mágicos del viaje.

La visita a la rural Inwa con sus restos arqueológicos nos permite ver la vida rural de sus habitantes.

La excursión a Mingun nos brindó la oportunidad de visitar su imponente pagoda inacabada y su espectacular pagoda blanca.



Su gente

Pero si hay algo que realmente te enamora de Myanmar y que hace que este país te atrape por completo, es su gente.

Es curioso como muchas veces leemos cosas antes de llegar a un viaje pero aún habiéndolas leído mil veces, una vez llegas allí no dejan de sorprenderte.

Y esto me pasó con la gente de Myanmar. Todo lo que había leído sobre el país en blogs, coincidía en que su gente era maravillosa y una vez allí superó mis expectativas con creces.

Son increíbles… de verdad que me faltan palabras para poder expresar cómo es la gente en Myanmar…

Son auténticos, discretos, inocentes, adorables, con una pureza y bondad digna de admirar.

Ojalá se conservaran en nuestra sociedad muchos de los valores que ellos tienen.

Todos quieren saber de ti y te preguntan, quieren que les hagas fotos y te piden verse en tu cámara para ver cómo han salido, las madres te dan a sus hijos para que los abraces y te hagas fotos con ellos, te enseñan fotos de su familia en el móvil y se interesan por tu país y por tu estancia en el suyo…

Y lo más importante de todo, te regalan siempre la mejor de sus sonrisas, probablemente la sonrisa más pura y auténtica que jamás he tenido el placer de contemplar.

Solo puedo decir que me hubiera traído a todos los birmanos a mi casa.



Mingalaba

Cada día recuerdo el sonido de ese risueño Mingalaba que todos los habitantes nos regalaban al pasar. Y es que creo que nunca he saludado y sonreído a tanto gente en mi vida.

En mi cabeza siempre suena ese bonito Mingalaba acompañado de una preciosa sonrisa.

Mingalaba es más que un simple Hola, es algo así como “te deseo un día lleno de buenos augurios”.

¿Puede ser más bonito vivir todo el día en un eterno Mingalaba?



Los niños en Myanmar

Y qué decir de los niños…

Los niños en Myanmar nos conquistaron por completo, con esa dulzura y pureza característica de un niño, que por desgracia en nuestra sociedad muchas veces se ha perdido.

Jugaban en la calle con juguetes hechos por ellos, saltaban, se divertían con poco, te saludaban e incluso las madres te daban a a sus bebes para hacerte una foto con ellos y te hablaban de su familia y te enseñaban fotos de ellos.

En el mercado de Kallaw hice una amiga de dos añitos que me llevó de la mano por todo el mercado a conocer a toda su familia. Era una niña tan adorable, para comérsela.



Un viaje agradable y fácil para el viajero

Da igual si lo organizas desde casa, como si vas por libre, la gente de Myanmar hace que el viaje sea realmente fácil.

El personal de los hoteles es amable y te ayuda con las reservas de los autobuses, con el alquiler de moto o taxi, te recomiendan lugares para visitar y sitios para comer o tomar algo.

Un lugar en el que vayas donde vayas te espera una sonrisa, es el mejor de los destinos.

La hospitalidad de los birmanos es otra de sus grandes virtudes, lo que hace que el viaje se convierta en un placentero paseo lleno de aventuras.

Un día compramos piña en un mercado para cenar y la señora del hotel nos la abrió en la cocina, pero nos dijo que había salido mala y nos trajo unos plátanos que nos nos quiso cobrar, aunque insistimos en pagárselos.

Ella nos dijo que ellos lo único que querían es que nos sintiéramos a gusto en su país y nos dijo que si nosotras éramos felices, ellos eran felices…

¿Pueden ser más adorables?



Es imposible que su gente no acabe conquistándote.

Además, a pesar de que el turismo ha llegado a su país no vimos gente que intentara timarnos o aprovecharse de nosotras, como podemos ver en otros países de esta zona de Asia.

No esperan propina, si no que lo hacen todo sin esperar nada a cambio, digno de admirar porque el tema de propinas es algo que te puede generar cierto malestar.

Un señor nos ayudó a salir con la moto de un barrizal en Bagan sin esperar propina, por la calle todo el mundo intenta ayudarte y en los hoteles siempre nos ayudaban con la maleta o con cualquier duda sin esperar nada a cambio.

Además, otra cosa que nos dimos cuenta es que cobraban lo mismo a los locales como a los turistas, cosa que en otros países no pasa. Nos fijamos en cosas como la gasolina y el agua o productos en los mercados y nos cobraban lo mismo.

Puede ser que os encontréis con alguna persona que no sea así, pero a nosotras no nos ocurrió y nuestra experiencia con la gente de Myanmar fue totalmente positiva.

Si tengo que quedarme con algo en este país, sin duda sería con su gente.



El dinero corrompe a las personas

Hay una tema que me venía a la mente por las noches en el hotel y que me gustaría compartir con vosotros para ver qué opináis porque a mi me da por divagar sola y a veces es bueno comentarlo con alguien…

Pensaba que la gente de Myanmar era pura y auténtica y con una gran bondad. Pero me daba miedo que eso cambiara conforme aumentara el turismo.

Es cierto que es un país que recientemente ha abierto sus fronteras al turismo, por ello otros países vecinos están más espabilados en este aspecto.

Me gustaría pensar que la gente de Myanmar es especial y seguirán siéndolo a pesar que el turismo en el país siga aumentando.

Pero es cierto que el turismo implica dinero y que esto puede despertar la ambición de sus habitantes.

Había leído en internet que sus habitantes ya estaban corrompidos por el dinero, que todo el mundo se interesaba por ti por ser turista y tener dinero, que había que pagar por entrar a los sitios y por llevar las cámaras, que habían vendedores muy pesados…



La verdad que yo me he llevado una imagen diferente de Myanmar

Si es cierto que ya hay vendedores en los templos de Bagan pero a mi no me parecieron tan pesados, todo el mundo tiene derecho a trabajar ¿no?

Nadie nos pidió propina o nos intentó timar o engañar en ningún momento, por lo menos esa fue nuestra experiencia.

En Bagan, el día que salimos temprano a ver amanecer, un local nos ayudó porque el templo al que íbamos estaba cerrado y nos llevó a otra pagoda donde estuvimos casi solas y nos ayudó con muchos lugares para visitar.

Solo quería que le compráramos una pintura y estuvo más de dos horas con nosotras. No creo que sea para tanto comprar una pintura de 3 Euros.

Es cierto que hay que pagar para entrar en Bagan, en Inle y Mandalay para visitarlos. No es que me guste pagar por entrar a los sitios pero entiendo que es algo lógico.

Mis pies descalzos en Myanmar



No somos muy diferentes a ellos

Pero en nuestros países también se paga por entrar a los museos, por visitar algunas iglesias y monumentos. Y no nos ponemos en la puerta a preguntar por qué hay que pagar.

También entramos en las tiendas y nos intentan vender todo, por no hablar de las empresas de seguros, telefonía y financieras.

No nos damos cuenta de que nos engañan porque está normalizado en el sistema que vivimos.

Cuando viajamos a países como Estados Unidos, pagamos unas propinas bastante elevadas y encima no las elegimos nosotros, porque muchas veces ya nos las meten en el precio sin que tu puedas hacer nada.

Pretendemos ir a este tipo de países, que son más baratos, y no pagar nada y que todo sea barato o incluso gratis, sin darnos cuenta que somos unos grandes afortunados por poder pagarnos ese tipo de viaje, cosa que ellos nunca podrán hacerlo.

No me gusta esa sensación de sentirme un cajero automático y mucho menos que me timen, eso me parece inadmisible. Es cierto que en estos países encontramos gente que ve en el turismo una forma de ganar dinero y en cierta manera puede llegar a corromperse.



Pero creo que no son tan diferentes a nosotros y a nuestro mundo.

Conozco mucha gente en nuestro mundo que es amigo de sus amigos por el dinero que tiene, por el cochazo o el móvil de alta tecnología. Gente que elige a su pareja en función de su cuenta bancaria y la familia de la que venga. Y sobre todo personas que viven por y para el dinero sin importarle lo más mínimo lo que verdaderamente importa en esta vida.

Si nuestro mundo está lleno de estas personas… ¿por qué nos quejamos cuando viajamos a otros países?

Es cierto que vamos a encontrar a gente espabilada que trate de vivir del turismo y eso no nos guste, a mí tampoco me gusta.

Y no hablo de la gente que trabaja en hoteles y restaurantes o vendiendo sus productos artesanales, hablo de la gente que no tiene bondad y quiere aprovecharse del turista.

Pero es que gente así nos encontramos en todas partes y en nuestro mundo también, pero miramos hacia otro lado.

Pensad que es una parte del viaje, la parte negativa, como muchas cosas en esta vida tienen una parte negativa. Si pudiéramos cambiarlo, sería la primera que haría por hacerlo pero lamentablemente no depende de nosotros.

Por qué no intentamos ver el lado bueno de las cosas y nos implicamos con la gente del país, la gente verdadera que es pura y auténtica.

Solo tenemos que ahondar un poco más en el país para descubrir esa maravillosa gente que tanto nos va a enseñar y aportar.

Seguiré viajando viendo el lado bueno de las cosas, olvidando las malas y dando la oportunidad de conocer a las personas de buen corazón, de las que tanto aprendo y tanto me aportan.

Esto no es una crítica simplemente un pensamiento que me vino en el viaje y que me gustaría compartir con vosotros y saber vuestra opinión.

Yo siempre opino desde el respeto y es lo único que yo pido.



¿Qué he aprendido en este viaje?

En este viaje he aprendido tanto de su gente.

Ya hacía tiempo que no me ubicaba mucho en este mundo ni en esta sociedad. Cada vez que viajo a países menos desarrollados me reafirmo más en este sentimiento.

Creo que el avance es bueno hasta cierto punto, pero con el avance hemos perdido muchas cosas que ellos tienen y que nosotros nunca volveremos a tener. Y eso es triste.

Ver a la gente hablando, compartiendo en familia, todas sus costumbres intactas a pesar del paso de los años, trabajando en el campo para tener los mejores productos en sus mesa, esos mercados tradicionales donde podías ver a las familias comprando productos frescos, relacionándose. Me quedo sin duda con esos mercados donde me hubiera pasado horas.

Esa bondad, discreción, autenticidad, inocencia y pureza de su gente.

No necesitan grandes cosas para ser felices y eso lo envidio.

Ese Mingalaba y su eterna sonrisa.



Es imposible volver del todo

Quizá no es uno de los países más bellos del Sudeste asiático pero tiene algo especial, algo que te atrapa.

Myanmar es uno de esos países de los que no terminas de volver del todo. Te conquista de tal manera que algo de ti se queda allí para siempre.

Todavía puedo sentir en mis pies descalzos el calor del suelo en los templos de Bagan, nuestro paseo en globo, la brisa en mi cara recorriendo el lago Inle en bote, la libertad de recorrer Hpa An en moto, la devoción de sus habitantes en Shwedagon Pagoda de Yangon, los recorridos en el trekking por aldeas rurales, el atardecer en el puente de teca de Amarapura, el amanecer en ese monasterio de monjes… pero sobre todo lo que siempre viene a mi memoria es la infinidad de sonrisas que me regalaron sus habitantes.

Mi corazón sigue allí con su gente, y espero que nunca cambien con el paso de los años. Yo confío en ello.





Para terminar os dejo con el video resumen del viaje.

Podéis suscribiros a nuestro Canal de YouTube para seguir nuestras aventuras.

Espero que os guste el video! A mi me teletransporta de nuevo allí…

 



 Espero que os haya servido de ayuda este post!!!

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4 comentarios

  1. Vero
    Reply

    Jolín, se te echa mogollón de menos Majo… que bien que hayas decidido publicar post! Como siempre, nos dejas sin palabras cada vez que escribes. Está claro que esos paisajes son dignos de postal, pero la gente…es lo mejor de los viajes! Me encanta conocer otras culturas y la gente..y los niños ya…es que enamoran. Espero que vuelvas pronto a tope y como el ave fénix. Que de todo lo malo siempre se aprende. Un beso guapa

    • Majo
      Autor Reply

      Hola Vero:
      Muchas gracias por leernos y mandarnos tus bonitas palabras!
      Me alegra mucho que te haya gustado el post! La verdad es que Myanmar es increíble pero gran parte lo debe a su gente. Yo no he visto nada igual!
      Espero estar de vuelta pronto!
      1 besito muy grande y muchas gracias!

  2. Jare
    Reply

    Ai que bien que estés de vuelta!!!!! impresionante el post y las fotos!!!! algún día tendrás que hacer un post de como hacer una maleta porque de verdad que parece que te llevas todo el armario!!! Un beso!

    • Majo
      Autor Reply

      Hola Jare!
      Muchas gracias por leernos y dejarnos tus bonitas palabras!! Me alegra mucho que te haya gustado el post!!
      Pues la verdad que es fácil con llevarse vestidos finos y ropa que se pueda enrollar bien. Eso y una madre experta en meter ropa en mochilas y luego planchar con el vaho de la ducha 😉
      Gracias! 1 besito

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